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Se trata de la Fuente más famosa de Madrid, lugar de celebración del Real Madrid Club de Fútbol y uno de los lugares más emblemáticos de la Capital. Nos referimos a la Fuente de la Cibeles, uno de los monumentos más reconocidos de la Villa y parte de la decoración del Paseo del Prado. Corona el lugar que separa los distritos Centro, Retiro y Salamanca, concediendo a la antigua Plaza de Madrid el nombre actual, Plaza de Cibeles, desde el siglo XX.

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Fuente de la Cibeles

Historia de la Fuente de Cibeles

Abrazando el movimiento de la Ilustración, la llegada de Carlos III a Madrid supuso un antes y un después en la decoración madrileña. Con una serie de reformas para embellecer la corte real y dejarla a la altura de ciudades de referencia visual como San Petersburgo o París, los ideales traídos de Italia transformarán el panorama de la Capital.

Ventura Rodríguez Tizón fue el arquitecto encargado de realizar los diseños de las fuentes principales del llamado proyecto del “Salón del Prado” de 1768. La intención del nuevo planeamiento urbanístico incluía diferentes elementos decorativos como ajardinamiento de la zona o varias fuentes a lo largo del paseo, tales como la de Neptuno o Apolo.

En 1777, el arquitecto Mayor de la Villa aprovecharía lo planteado por José de Hermosilla Sandoval, cuya inspiración había tomado como referencia la famosa Piazza Navona de Roma. La concepción de un trazado con tres fuentes se dedicaría a los cuatro elementos, dejando la central para Apolo, representando el Aire y el Fuego con el Dios del Sol, el Agua en la fuente de Neptuno, el Dios del Mar y, en el otro extremo la Tierra, encarnada en la Cibeles.

La Diosa Cibeles

Se la conoce como Cibeles en la Mitología Griega, o Cera en la Mitología Romana. Es una de las divinidades más antiguas ya que su culto comenzó en el neolítico. Hay quien la conoce como Rea, Gea o Gaia, la Madre Tierra o la Madre del Ida. La madre de dioses como Zeus, Poseidón o Hades, o simplemente la Diosa de la Tierra.

Es el símbolo de la fertilidad o el nacimiento, la Magna Mater, Señora de los Animales, agricultura y fecundidad. Representa el ciclo de la vida y la muerte, asociada con la naturaleza salvaje y, a menudo, se le han atribuido la cura de enfermedades y protección del pueblo.

La Diosa Madre ha sido venerada en todo el mundo antiguo, extendiéndose desde la parte de Anatolia, en la actual Turquía. Un meteorito que cayó en Pesinunte dio comienzo a todo. Una piedra negra llamada Kubele, de la que ha derivado el nombre de Cibeles.

Simplemente Cibeles Madrid

Tras su derrota en el concurso de construcción de la Puerta de Alcalá, Ventura Rodríguez fue apartado de las obras reales y perdió el favor del monarca, a pesar de haber recibido el título de Maestro Mayor del Ayuntamiento de Madrid en 1764. Realizaría trabajos en diferentes partes de España, siendo la Granja, en Segovia uno de los más conocidos.

En su última etapa se encargaría del diseño de diferentes fuentes monumentales, tales como la Fuente de la Alcachofa en Atocha o la Fuente de las Conchas en los jardines del Campo del Moro, incluso había proyectado una para los jardines del Real Sitio de San Ildefonso. Tras concedérsele la actuación urbanística del Prado, únicamente tenía que rehacer los diseños originales de esta última y adaptarlos a la nueva aventura.

Su labor se dedicó exclusivamente al diseño, ya que dejaría del lado de escultores experimentados la construcción de la Fuente de Cibeles. Así pues, el escultor Miguel Ximénez haría dos modelos de madera y cera en tamaño natural, para conseguir los detalles finales, antes de encargar al maestro cantero Domingo Pérez, en 1780, la piedra necesaria para la construcción del monumento.

Fuente de la Cibeles en Madrid

Materiales de la Fuente Cibeles

El mármol de Montesclaros de Toledo sería la piedra principal, elegida para realizar a la Diosa Cibeles en el mejor material disponible. Los leones, el carro, a la vez que las hierbas de terrazo, se esculpirían en piedra caliza de Redueña y, por último, la base, se construyó en granito cambiando el material original. Estaba proyectada en piedra caliza, además de que su forma, que iba a ser tetralobulada, acabó siendo circular.

Se utilizaron 1138 arrobas de mármol, es decir, un bloque de más de 13.000 Kg, con un coste de 101.676 reales de la época, lo que al cambio actual supone en torno a los 350.000 €. Unas cifras titánicas que hicieron que, por ejemplo, el transporte de la piedra se demorara hasta 92 días en llegar a Madrid.

Además de añadidos, mantenimiento y actuaciones posteriores hicieron que la Fuente de la Cibeles se convirtiera por derecho propio en una de las obras más significativas del siglo XVIII.

Diseño de la Fuente de Cibeles

Sentada sobre su carro, parcialmente recostada sobre su lado izquierdo, la Gran Madre aparece representada sujetando las llaves de la vida o riquezas de la tierra en su mano izquierda, aunque en esta ocasión representan las llaves de la ciudad de Madrid. La mano derecha sujeta un cetro como símbolo de poder.

Su Corona, en forma de muralla almenada, era un premio que se le concedía al soldado que ascendía primero el muro y colocaba su bandera en una ciudad invadida, en este caso, símbolo heráldico de la bandera del Reino de Castilla y Símbolo de la Villa. Sus ropajes son sencillos, vistiendo túnica y manto y calzando sandalias en sus piernas cruzadas.

El carro que la acoge simboliza el poder superior de la Madre Naturaleza, con una imagen de una cabeza de carnero en referencia a su hijo Zeus y decorado en su parte trasera con motivos de piñas en sobrerrelieve, en alusión a la leyenda de Cibeles y Atis. El carro va arrastrado por el rey de los animales, los leones, que están representando a Hipómenes y Atalanta.

Leyenda de Hipómenes y Atalanta

Se cuenta que la cazadora Atalanta, a sabiendas de su gran belleza y por estar consagrada a Artemisa, no quería casarse. Por ello declaró que el que quisiera desposarse con ella, debería ganarla en una carrera a pie, sabiendo que era la corredora más rápida conocida, dejando un único castigo como derrota al pretendiente: la muerte.

Hipómenes, completamente enamorado de Atalanta, sabía que no podía ganar en condiciones normales. Pidiendo ayuda a la diosa Afrodita, ideó un plan de distracción para la carrera. Le ganaría no con velocidad, sino con su astucia, al dejar caer tres manzanas de oro, proporcionadas por la diosa del amor, secuencialmente durante la prueba. Al recogerlas, perdió el tiempo suficiente para perder la carrera.

Atalanta acabaría casándose y viviendo feliz con Hipómenes, pero a este se le olvidó pagar a Afrodita por su ayuda. Por ello, le incitaría con la lujuria a compartir lecho con Atalanta en un Templo de Cibeles, lo que conduciría a la pareja mitológica a ser descubiertos yaciendo en el altar y a recibir castigo. La diosa les transformó en leones para arrastrar su carruaje y, además, jamás podrían mirarse el uno al otro. Por ello en la fuente, en el carro tirado por leones cada uno mira hacia un lado.

Fuente Cibeles Madrid

Construcción de la Fuente de Cibeles

En un principio se colocó en el Palacio de Buenavista, el Cuartel General del Ejército, en un área semicircular y arbolada, en lo que se conoce como la Huerta de Juan Fernández, en el extremo del Paseo de Recoletos y mirando hacia la siguiente Fuente del Conjunto del Prado, la Fuente de Apolo. Se siguieron las directrices diseñadas por José de Hermosilla y el proyecto de urbanización que realizó antes de fallecer

Para la construcción de la fuente participaron tres escultores diferentes. La figura de la diosa y las ruedas del carro las esculpiría Francisco Gutiérrez Arribas, natural de Ávila, que había participado en la decoración de la Puerta de Alcalá e incluso el sepulcro de Fernando VI.

Roberto Michel Reimond realizaría los leones del conjunto escultórico. El autor francés realizaría previamente en cera un modelo de ambos, que se conserva en el Museo de la Casa de la Moneda. También se encargó del terrazo sobre el que descansa la escultura, asemejando un terreno rocoso. Por último, Miguel Ximénez se encargó de las cenefas y decoración del carruaje, siguiendo sus propios diseños del modelo a escala anterior. La obra acabó en 1782.

Usos de la Fuente Cibeles

El diseño original incluía una figura de un niño sobre un jarrón, dando forma al pilón del cual salía un surtidor público de agua potable, del viaje de Agua de Atocha, pero no se llegó a realizar. Por ello, además de decorativo, el uso principal de la fuente fue de abrevadero hasta 1791. Aquel año cambiarían sus caños de agua. Debido al nuevo Maestro Mayor de Madrid, Juan de Villanueva, se contactó de nuevo al maestro cantero Domingo Pérez para incluir en la fuente, con el mismo material, los dos emblemas heráldicos de la villa, un Grifo, criatura mitológica con aspecto de león alado y un oso. El primer caño se usaría para uso público y el segundo para el grupo de 50 aguadores asignados a la fuente. Las figuras las esculpiría Alfonso Giraldo Bergaz.

La fuente dejó de tener un uso público en 1862. Tras las actuaciones acometidas para la instalación del Canal de Isabel II, acabarían los viajes de Agua de los aguadores debido a la escasez de agua en los pozos. También se ha comentado que el agua que le llega a la fuente a día de hoy, serviría para inundar las cámaras de oro del Banco de España en caso de una actuación de seguridad ante un atraco.

Hoy en día este símbolo sirve para reunir a miles de aficionados al fútbol, ya que los seguidores del Real Madrid se reúnen en la Plaza de Cibeles para festejar las victorias merengues. No obstante, cabe mencionar que también los del Atlético de Madrid solían elegir la Fuente de la Cibeles como punto de reunión al ganar un título, hasta que los colchoneros se desplazaron a la Fuente de Neptuno en 1991.

Plaza de Cibeles Madrid

Pequeños retoques de la Plaza Cibeles

A pesar de que en 1841 se robaría el caño de bronce de la figura del oso, fue repuesto sin problemas y arreglada la mandíbula del mismo que había sufrido daños. Eso sí, finalmente la figura repuesta por una bomba hidráulica en 1860. Tanto esta, como la figura del grifo, se retiraron conjuntamente en 1862 y se desplazaron al Museo de los Orígenes en la Casa de San Isidro donde se pueden observar actualmente.

Para disimular la elevación en altura de las edificaciones de alrededor, se instalaría una verja perimetral y el interior se decoraría con un pequeño jardín. La plaza de Madrid también sufriría algún cambio con la instalación de la primera línea de tranvía en 1871, al principio arrastrados por mulas.

Tras un pequeño periodo convulso, en que la fuente viviría la Primera República Española entre 1873 y 1874 sin daños, en 1891, José López Sallaberry, Director de Vías Públicas, propuso reordenar la zona y reubicar la fuente a mitad de la Plaza, para favorecer el tráfico, en la conjunción de la Calle Alcalá, el Paseo del Prado, el Paseo de Recoletos y la Gran Vía. Además, se propuso variar la orientación de la estatua a que mirara hacia la Puerta del Sol, tal a como está actualmente, lo que retrasó las obras hasta 1894.

Añadidos a la Fuente de Cibeles

Una vez la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando dio su visto bueno, se instaló incluso un nuevo conjunto de esculturas detrás del carro de la diosa. En mármol de Carrara esta vez, se esculpieron un niño que agarra un ánfora y uno que levanta una caracola. El primero lo realizó Miguel Ángel Trilles y el segundo Antonio Parera Saurina.

Ambos diseños se apoyarían sobre la extensión colocada de tocón de pino, que conmemora el pinar del Monte Ida, consagrado a Cibeles, de donde Eneas sacó la madera para construir su flota y abandonar Troya. En principio el diseño de los niños los mostraba desnudos, pero se les añadió un manto y hojas de parra.

Incluso se elevó el conjunto por encima de la rasante a 3 metros de altura, se añadió un nuevo pilón circular para caída del agua de la fuente original y se colocó de nuevo la verja protectora perimetral. La reforma acabó en 1895.

Fuente de Cibeles

La Fuente de Cibeles en el Siglo XX

En 1906, la antigua Plaza de Madrid pasó a llamarse la Plaza de Castelar. Vería el paso de los años, el cambio a los tranvías eléctricos e incluso otro cambio de régimen. El día 14 de abril de 1931 se proclamó la segunda República Española. Esta vez la suerte no estuvo del lado de la composición escultórica, puesto que recibió algunos daños perdiendo aquel día la mano derecha y las llaves durante la proclamación. Tuvo que ser reparada.

Al comienzo de la Guerra Civil Española, en 1936, la estatua sufrió desperfectos en un brazo, la nariz, el hocico del león izquierdo, pata delantera y cola por un bombardeo, lo que provocó que el Arquitecto Jefe de la Oficina Técnica del Servicio de Socorro de Bombardeos, Teodoro Anasagasti Algán, revistiera el conjunto con ladrillos y sacos de arena que los madrileños acabarían apodando “la Pirámide de la Cibeles”.

El día 2 de abril de 1939, el día después de acabar la guerra, los propios ciudadanos comenzarían a retirar la protección de uno de los símbolos más queridos de los madrileños. Eso sí, la verja jamás recuperaría su sitio, puesto que fue retirada por ser difícil el acceso a la fuente por el tráfico rodado que ya existía en aquel entonces. Fue colocada para cercar las instalaciones de la Policía Municipal cerca del Puente de los Franceses y a la fuente se le dotó de iluminación.

Últimas reformas y obras en la plaza

En 1968, Manuel Herrero Palacios, arquitecto encargado del Departamento de Parques y Jardines, realizó reformas estéticas y se volvió a elevar la fuente para salvar el derramamiento del agua, además de aportar potencia a los chorros que emanaban de la misma.

La plaza también cambiaría de aires al sustituir los raíles del tranvía por asfalto, ya que los tranvías dejaron de servir para su propósito en detrimento de autobuses. En 1980 el conjunto de la fuente fue sometido de nuevo a una restauración.

La estatua también sufrió daños en 1994 en una de las celebraciones del Real Madrid, ya que los aficionados se subieron a la Diosa Cibeles, ocasionando que esta perdiera su mano derecha. Fue repuesta, pero, en consecuencia, ni los aficionados ni los jugadores pueden volver a escalar la fuente. En 2002 también fue objetivo de un acto vandálico y desapareció de nuevo la mano diestra. La réplica actual la esculpió José Luis Parés con mármol de Montesclaros, mediante donación de sus habitantes.

Réplicas de la Fuente de Cibeles

Existen varias réplicas de la Fuente de Cibeles en diferentes partes del mundo. Una de ellas se encuentra en México, concretamente en el cruce entre las calles Oaxaca, Durango, el Oro y Medellín de Ciudad de México. Un regalo de la comunidad de residentes españoles en México e inaugurada por Enrique Tierno Galván, Alcalde de Madrid en 1980, en respuesta al Monumento a Miguel Hidalgo del Parque del Oeste que se había colocado el año anterior.

Otra la podemos encontrar a las afueras de Pekín. En un complejo residencial se ha realizado una reproducción por parte del escultor Chang Chao, cuyo viaje a Madrid le enamoró perdidamente de la estatua y realizó en apenas tres meses una copia de la fuente.

Por último y como curiosidad, hay una versión de la estatua en Getafe llamada la “Cibelina”, siendo una composición mucho más moderna que el estilo barroco clasicista de Ventura Rodríguez.

¿Dónde está la Fuente de Cibeles de Madrid?

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