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A orillas del Moldava, el Teatro Nacional es el mayor exponente neo-renacentista de la ciudad de Praga y una de las instituciones culturales más reconocidas del país. Desde su creación, ha salvaguardado las tradiciones, el idioma y las costumbres de los checos, convirtiéndose en un símbolo de la Nación Checa.

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TEATRO NACIONAL

Antecedentes al Teatro Nacional

Desde que en el Teatro de los Estados se comenzara a representar obras en su idioma, el resurgimiento nacional checo comenzaría su andadura poco a poco, sin descanso, asentando las bases de los acontecimientos de mitad del siglo XIX.

Ya uno de los directores de aquel teatro, Josef Kajetán Tyl, en 1842 había propuesto que el antaño Teatro Nostic fuera parte del Teatro Nacional. Las representaciones checas, en su mayoría se realizaban en teatros de madera, que aparecían y desaparecían continuamente. En 1844 se enviaría, por parte de la cooperativa del Teatro, una solicitud a Viena para la creación de un edificio en piedra para los checos, que jamás fue contestada.

Eso hizo que personas afines a aquel movimiento nacionalista como František Palacký, o el propio Josef Kajetán Tyl, depositaran el 29 de enero de 1845 ante el Comité Provincial de la Asamblea Checa, es decir, el Parlamento regional, el permiso para el privilegio de construir, decorar, mantener y llevar un Teatro Checo completamente independiente.

Creación de la Sociedad para el establecimiento del Teatro Nacional

A pesar de que el permiso les fue concedido en abril de 1845, no sería hasta seis años más tarde, que se creó la Fundación para la creación del Teatro Nacional en 1851. A partir de entonces, se comenzarían colectas públicas para conseguir los fondos necesarios que permitieran la construcción.

Gracias a multitud de artistas checos que compartían la causa, aristócratas, benefactores solidarios, asociaciones culturales y ciudadanos individuales, al cabo de un año se obtuvieron los fondos suficientes para la compra de un terreno a orillas del Moldava. 28 acres de la antigua fábrica de sal, con una localización magnífica frente al Castillo de Praga.

No tardarían en aparecer los problemas entre quienes querían un edificio más sencillo, pero más rápido y sencillo de levantar, o aquellos que requerían un auténtico símbolo del nacionalismo checo, pero con mayores dificultades económicas.

Se levanta el Teatro Provisional

Los problemas se acabaron cuando el arquitecto Ignác Ullmann presentó el proyecto de creación de un edificio que sirviera para ambos bandos. Ya que los terrenos tenían forma trapezoidal, se podía crear un pequeño teatro en apenas medio año. Se representarían obras checas mientras se construía en la parte norte el que acabaría siendo uno de los edificios más emblemáticos de Praga.

Así pues, aquella modesta edificación en la zona sur, se levantó en 1862, con capacidad para 1000 espectadores, en un proyecto inaugurado el 11 de noviembre, con la intención de durar al menos 20 años. El Teatro Provisional acabaría siendo parte del Teatro Nacional.

Una vez conseguida la versión mínima de aquel proyecto más ambicioso, era hora de pasar a la acción. Los miembros que exigían mayor monumentalismo, tales como Jan Neruda o Vítězslav Hálek, contactaron con un joven ingeniero civil de 33 años llamado Josef Zítek, para que hiciera un diseño del Teatro Nacional.

Teatro Provisional Praga

Construcción del Teatro Nacional

En 1865 se convocaría el concurso para conceder la licitación del teatro definitivo, que ganaría el propio Josef Zítek con su proyecto renacentista. Aun así, la construcción del edificio no tendría lugar hasta tres años más tarde.

El día 16 de mayo de 1868 se colocaron las primeras piedras. Un total de 26 piedras fundamentales traídas de todas las regiones checas, incluida una de las colonias americanas. Praga, con cuatro piedras, de Žižkov, de Slivenec y dos de Vyšehrad fue la que más aportó. En una ceremonia donde František Palacký tocó todas y cada una, seguido de representantes de las artes y las ciencias como Jan Evangelista Purkyně, Josef Wenzig o Bedřich Smetana comenzaría el levantamiento del Teatro Nacional. Las piedras actualmente se pueden ver en el segundo sótano de la parte norte empotradas al muro. Cada una lleva la inscripción del lugar de procedencia. La leyenda cuenta incluso que se emparedó un barril de agua bendita consagrada por San Cirilo y Metodio.

Las obras duraron trece años. En todo ese tiempo siguieron las colectas para recaudar fondos, y en 1873 se comenzarían las licitaciones para la decoración interior del teatro. A la vez, en 1875 el edificio alcanzaría su altura máxima y en 1877 el teatro recibió su cubierta.

Inauguración del Teatro Nacional e incendio

El día 11 de junio de 1881 fue el elegido para la presentación en sociedad del nuevo Teatro Nacional con presencia real incluida. Se aprovecharía la visita del recién coronado Príncipe Rodolfo de Austria, cuyo padre, Francisco José I había sido benefactor del complejo, para que Bedřich Smetana dirigiera su ópera Libuše, como primer estreno del nuevo símbolo praguense.

Tras once representaciones el edificio se cerró para completar los últimos trabajos. Pero el 12 de agosto de 1881, uno de los operarios tuvo un descuido. Tal hecho produjo un incendio de tales dimensiones que dejó destruida la cubierta de cobre, el escenario, el auditorio y parte de la decoración escultórica del edificio.

Tras el desastre y de forma inmediata, se procedió a recaudar fondos de nuevo. En tan solo 47 días se consiguieron un millón de monedas de oro, para levantar de nuevo el Teatro más emblemático de Praga.

Reconstrucción y reinauguración del Teatro Nacional

A Josef Zítek se le reprochó injustamente que las medidas antincendios no fueran lo suficientemente desarrolladas para haber impedido el desastre. Por ese motivo él mismo renunció, sustituyéndole al frente de la renovación un alumno suyo llamado Josef Schulz. Él se encargaría en apenas dos años de restaurar todos los daños causados por el fuego.

Las obras incluirían bajar los techos, lo que redujo el aforo de 1800 a 1360 asientos, e incluir el Teatro Provisional dentro del complejo del Teatro Nacional. Se construyó, además, un apartamento en la zona sur. Logró fusionar tres edificios de tres arquitectos diferentes formando el complejo que vemos hoy.

El día 18 de noviembre de 1883 el teatro reabrió sus puertas y se volvió a representar la ópera Libuše de Bedřich Smetana. Como primer director del Teatro Nacional se nombró a František Adolf Šubrt.

Decoración exterior del edificio

La decoración en sí la realizó la Generación del Teatro Nacional. Los grandes autores checos aportaron su grano de arena en la constitución del que consideraban su teatro. Así, las primeras estatuas en ser encargadas fueron las versiones de las alegorías de la Ópera y el Drama realizadas por Josef Václav Myslbek, creador de la estatua de San Wenceslao.

Las Trigas con la diosa Victoria las realizaría Bohuslav Schnirch, pero quedaron destruidas. Las que vemos hoy están hechas en 1911 por sus alumnos František Rous, Emanuel Hallmann y el conocido Ladislav Šaloun, que había diseñado el Memorial a Jan Hus de la Plaza de la Ciudad Vieja.

Los exteriores también presentan esculturas que sobrevivieron al incendio de Bohuslav Schnirch, en el ático con Apolo y las nueve musas, o de Antonín Wagner, con otros conjuntos escultóricos de Lumír y Záboj.

Teatro Nacional de Praga

Decoración interior del Teatro

Karel Sladkovský, otro de los miembros más destacados de la Asociación para la fundación del Teatro, junto con otros miembros como Miroslav Tyrš, crearían una comisión especial para la concesión de la ornamentación interior, con las bases de la mitología eslava mezclado con el espíritu renacentista.

Así pues, hay obras de escultores como Otakar Španiel o Bohumil Kafka, y cuadros de famosos pintores checos como Mikolaš Aleš o Julius Mařák. Todos representando la misma idea, dar a conocer las historias y leyendas checas en una composición impresionante e irrepetible. Para los detalles se usarían hasta 3 Kg de oro repartidos entre la decoración.

Durante el incendio el telón original de František Ženíšek quedó destruido, así que el actual es de Vojtěch Hynais, cuyos estudios en París le aportó un estilo impresionista francés, para representar un templo en construcción, en alegoría al Teatro Nacional, y los 13 escudos de las regiones checas que existían antes de levantar el edificio.

Actuaciones y reformas posteriores

El Teatro funcionó ininterrumpidamente durante casi un siglo. El día 1 de abril de 1977 el teatro cerró sus puertas para realizar una remodelación íntegra e incluirle un moderno edificio de operaciones en el terreno aledaño, con las taquillas principales, obra del arquitecto Zdeněk Vávra.

Se respetaron las zonas históricas, pero se reconstruyeron los interiores del Teatro Provisional y la casa añadida de Josef Schulz. De nuevo se redujo el aforo hasta los 986 asientos de los que dispone actualmente el edificio del Teatro Nacional.

Tras seis años de remodelación, el teatro reabriría de nuevo para la fecha de su centenario. El 18 de noviembre de 1983 de nuevo con Libuše como protagonista, se rindió homenaje a uno de aquellos artistas que había trabajado por construir el Teatro más importante de los checos y para los checos, Bedřich Smetana.

La institución del Teatro Nacional

A día de hoy es un símbolo de la identidad nacional. Con más de 130 años de tradición, es un espacio libre de creación y una parte importantísima de la cultura de la República checa. Colaboran directamente con el Ministerio de Cultura checo.

Consta de cuatro compañías artísticas para desempeñar la Ópera, el Drama, el Ballet y la llamada Linterna Mágica. A su vez, posee cuatro escenarios:  El Teatro de los Estados, La Ópera estatal, el Teatro Nueva Escena y el Teatro Nacional.

¿Dónde está el TEATRO NACIONAL?

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