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Considerada como el tercer complejo jesuita más grande de Europa, la Iglesia de San Ignacio de Loyola fue añadida al colegio mayor jesuita de la Plaza de Carlos en la ciudad nueva de Praga. Su interior es, para muchos, uno de los templos barrocos más bonitos que se pueden encontrar en la capital checa.

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Iglesia de San Ignacio de Loyola

¿Quién fue San Ignacio de Loyola?

Nacido en 1491, fue un militar español que lucharía en la batalla de Pamplona en 1512. Resultó herido de las piernas, lo cual le llevó a una larga recuperación tendido en cama. Durante su convalecencia, leería diferentes libros religiosos que hicieron que se replantease su carrera como soldado, comenzando su formación religiosa y aceptando los hábitos, mientras escribió una tesis llamada “Ejercicios Espirituales”.

Tras su paso por la Universidad de París, conocería a otros estudiantes que compartirían su credo escrito. Francisco Javier, Pedro Fabro, Alfonso Salmerón, Diego Laínez, Nicolás de Bobadilla y Simão Rodrigues, fueron sus primeros seguidores. Los siete, le seguirían en 1534, con la intención de servir a Nuestro Señor y, una vez el Papa Paulo III les ordenó sacerdotes, partieron hacia Tierra Santa. Al no poder llegar, se dispusieron a las órdenes del Papa. Su misión fue la de estar al servicio de Dios y ser compañeros de Jesús. Bajo la bula papal “Regimini militantes” de 1540, había nacido la “Societas Iesu”, la Compañía de Jesús, o comúnmente conocida como los Jesuitas.

Los Jesuitas llegarían a Bohemia en el año de la muerte de san Ignacio de Loyola, 1556, bajo la corte de la familia Habsburgo. Fue el comienzo de una expansión católica por las calles de Praga, cuyo máximo exponente sucedió tras la guerra de los 30 años, con la denominada contrarreforma.

Antecedentes a la Iglesia de San Ignacio de Loyola

Casi un siglo después de su llegada a Bohemia, los jesuitas intentarían levantar un colegio en la zona de la ciudad nueva, aprovechando la victoria de la batalla de la Montaña Blanca, para expandir sus ideas de recatolización que tan bien les había funcionado con su otro complejo educativo en ciudad vieja, el Clementinum.

Bajo el reinado de Fernando II, el nuevo emperador del imperio y ferviente servidor del catolicismo, se proyectaría la nueva escuela inicialmente sobre la superficie que ocupa hoy la Plaza de San Wenceslao. Un Monasterio para la Compañía de Jesús que finalmente no vio la luz, trasladando sus propósitos a las cercanías de la ubicación de la Capilla del Corpus Christi, hoy desaparecida, cuya administración ganaron los jesuitas en 1622.

Así pues, en 1624 se fundó el nuevo colegio jesuita, encargando la edificación al mismo arquitecto que había realizado las obras del Clementinum, Carlo Lurago. A pesar de que estas comenzaron, tuvieron que retrasarse debido a la Guerra de los 30 años. Para plasmar su visión, fue necesario la demolición de 23 casas, que se transformarían a lo largo de los 200 metros de su fachada, en la construcción barroca más grande de la ciudad nueva de Praga.

Iglesia de San Ignacio de Loyola

Levantamiento de la Iglesia de San Ignacio de Loyola

La Iglesia en sí fue proyectada desde 1665, quedando embebida dentro del propio complejo de los jesuitas. Su autor fue también Carlo Lurago, que se hizo cargo del levantamiento del conjunto hasta 1671. Continuaría las obras Martin Reiner hasta 1678 y Pavel Ignác Bayer sería quien la remataría, desde 1697 a 1699.

La última fase incluyó la balaustrada de la entrada y la torre campanario en la zona oriental. En la entrada principal, con forma de arco del triunfo inspirado en la Iglesia de San Salvador de la Ciudad Vieja, se incluyeron estatuas en la parte superior, en representación a los miembros de la Compañía de Jesús y algunos Santos.

Por ello, de izquierda a derecha se pueden ver a San Juan de Goto, San Luis Gonzaga, San Francisco Borja, San Ignacio de Loyola, San Francisco Javier, San Estanislao Kotka, Santiago y San Pablo Mika. Todos ellos rodean a la figura central de Jesucristo cuya autoría se atribuye al taller de Matěj Václav Jäckel.

Decoración exterior del Templo

A pesar de ser barroca, la parte exterior no destaca apenas en decoración más allá de la fachada principal. Las figuras de la balaustrada, están acompañadas ya en la segunda planta, con motivos dorados de ángeles que rodean el monograma con las siglas “IHS”, (Ieus Hominum Salvator) que se traduce como “Jesús salvador de los hombres”. Se atribuye la decoración a Antonio Soldatti, que la hizo entre 1671 y 1673.

Más arriba se puede observar en el frontispicio, la inscripción latina “MaJorI DeI gLorIæ et SanCtI IgnazII honorI pLætas ereXIt”, que significa “La Piedad fue elevada al mayor honor de Dios de la Gloria y de San Ignacio”, conmemorando el año de colocación de la estatua que corona el conjunto. Esta es del propio creador de la Compañía de Jesús, San Ignacio de Loyola con una inscripción de 4 letras en el pecho: AM-DG, que en latín sería “Ad Maiorem Dei gloriam”, que es la divisa usada por la Compañía de Jesús, que literalmente significa “para mayor gloria de Dios”.

Las inscripciones, en realidad, están hechas con un motivo específico, ya que la aureola que rodea a la figura de San Ignacio, según las normas de la iglesia, solo se permitía para rodear a las figuras de Jesucristo. Esto causó una gran controversia, en la que tuvo que intervenir el Papa Clemente X, dando su permiso expreso para que se aprobara el aspecto final de la estatua actual.

Iglesia de San Ignacio de Loyola

Decoración interior de la Iglesia de San Ignacio de Loyola

Los interiores de la iglesia son maravillosos. Los estucos asemejando el mármol, los frescos, pinturas, molduras y decoración de los altares, la convierten, junto con la Iglesia de Santiago en Ciudad Vieja o la Iglesia de San Nicolás en Malá Strana, en una de las Iglesias Barrocas más bonitas de Praga.

Jan Jiří Heinsch fue el pintor principal de los cuadros de la iglesia, destacando el lienzo de “San Ignacio en la gloria del cielo” que ocupa la zona frontal del presbiterio sobre el altar principal. No obstante, los frescos, como el del Juicio Final de la Capilla de los Difuntos, son de Ignác Raab, que también participó en la decoración pictórica.

Otras esculturas interiores pertenecen a los talleres de Jiři Bendl, aunque de lo más destacado es el arco del triunfo interior en la zona del altar mayor. Los estucos se atribuyen a Tomás Soldati, aportando esa decoración recargada de la mayoría de iglesias barrocas.

Reformas posteriores

La pertenencia del colegio y de la iglesia de San Ignacio de Loyola a la Orden de los Jesuitas se produjo hasta 1773. La abolición de la orden por parte de José II, hizo que el complejo se transformara en Hospital militar, llamado Hospital Divisional. Fue devuelta a la orden en 1886, ya que fue restaurada, estando ligada a los jesuitas hasta el final de la segunda guerra mundial.

En el siglo XIX, la parte del colegio se modificó en estilo clasicista, e, incluso, se rehicieron los jardines del monasterio. Estos ocupaban hasta la calle Lípová, aunque se subdividieron dando lugar a dos manzanas diferentes, lo que dio lugar al nacimiento de la calle Salmovlská.

Este tipo de decoración no duró demasiado debido a la Segunda Guerra Mundial. El Bombardeo del 14 de febrero de 1945 por parte de los aliados destruyó la mayor parte de la edificación, aunque una vez acabado el conflicto bélico fue reparado a comienzos de los años 50 del siglo XX.

Órgano de la iglesia

La Iglesia de San Ignacio de Loyola y el colegio actualmente

El edificio del antiguo colegio fue reformado en Hospital General Universitario de Praga, donde los dormitorios de los sacerdotes de antaño albergan actualmente los departamentos de Medicina Interna, con endocrinología y metabolismo, y la parte administrativa. La propiedad fue reformada finalmente en 1970, incluyendo un departamento de Hematología y Transfusión Sanguínea junto con la Biblioteca Institucional.

La parroquia de San Ignacio fue entregada de nuevo a los jesuitas tras acabar el periodo comunista, en el año 1990. Actualmente pertenece a la Iglesia de San Esteban, oficiándose misa católica regularmente en checo. Se permite la entrada gratuita para poder observar los interiores y visualizar la grandeza de una orden que en su momento fue uno de los brazos más poderosos de la iglesia.

Todo el complejo está inscrito como Monumento Cultural de Praga desde mayo de 1958.

¿Dónde está la Iglesia de San Ignacio de Loyola?

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