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Observando la fachada del Rudolfinum, posiblemente protegiendo la sala interior que lleva su nombre, se levanta la estatua de Antonín Dvořák. Es uno de los compositores de música clásica más aclamados de la historia checa junto a Bedřich Smetana, representante del Nacionalismo checo, y el que compuso la famosa Sinfonía del Nuevo Mundo.

Antecedentes a la estatua de Antonín Dvořák

Ya en 1931 se estableció la Asociación para la Construcción del Monumento de Antonín Dvořák. Sus miembros, básicamente alumnos del Conservatorio de Música dispusieron que había que levantar un memorial al que había sido su director, entre 1901 y 1904.

El proyecto se encargó a Josef Wagner, escultor de la escuela de Josef Mařatka, cuya visión era engrandecer al compositor checo, ubicando una composición escultórica justo en frente del Rudolfinum, con una figura central sobre un alto pedestal, rodeado de diferentes figuras femeninas.

Se invitaría al arquitecto Pavel Smetana a formar parte del diseño urbano, con la intención de colocar el conjunto en una solución monumental, que incluyera colocar la estatua frente al río. Pero en 1951, el Ministro de Cultura Zdeněk Nejedlý, que de joven había sido rechazado por la hija de Antonín Dvořák, decidió que en aquel emplazamiento se colocaría una estatua del pintor Josef Mánes. Además, la muerte en 1957 del escultor Josef Wagner, sin haber terminado su obra, tampoco ayudaría en absoluto a su pronta colocación.

Colocación de la estatua

Durante la época comunista el monumento quedó en el olvido. Las prioridades de construcción del metro de Praga, y el hecho de que Antonín Dvořák era considerado un símbolo nacional, dejaron aparcado el memorial durante muchos años.

En 1988 se volvió a anunciar la intención de realizar un monumento. La competencia del mismo le fue asignada a Ján Wagner, que, tomando los modelos de su padre, crearía la estatua que vemos hoy en día. Se realizó en bronce, con tres metros de altura y 300 Kg de peso.

En 1991 la intención fue levantarla en la zona de Klárov, en el lado de Malá Strana del Puente de Mánes, pero al no cuadrar con la propuesta original, se ubicaría provisionalmente en la plaza de Jan Palach, frente a la fachada principal del Rudolfinum. Fue presentada el 4 de junio del año 2000, como broche final al famoso festival de primavera de Praga, denominado “Pražské Jaro”.

Estatua de Antonín Dvořák

Biografía de Antonín Dvořák

Antonín Leopold Dvořák, nació el 8 de septiembre de 1841 en un pueblo al norte de Praga, Nelahozeves, en el seno de una familia humilde, pero con ciertos recursos. Su padre poseía un pequeño establecimiento hotelero, o su abuelo, Josef Zdeněk, pertenecía al servicio de la familia noble de los Lobkowicz.

Su infancia la pasaría en el lugar de nacimiento, desarrollando sus sentimientos hacia la tierra checa. Fue educado fuertemente en el catolicismo, con las primeras bases de su futura carrera, la música, desde la escuela de primaria. Su padre, František Dvořák, en vista de los dones de su hijo, decidió enviarlo con 13 años a Zlonice, en Bohemia central, junto a su tío Antonín Zdeněk, para aprender alemán.

Con su profesor, Antonio Liehmann, recibiría lecciones de piano, órgano y violín, además del idioma, e incluso le presentaría a los compositores más famosos de su época. Para poder mantenerse, debía convertirse en músico, a lo que su padre accedió si se convertía en organista.

Antonín Dvořák en Praga

En la década de 1850, Antonín Dvořák ingresaría en la escuela de órgano de Praga, dando conciertos como violinista y tocando la viola de forma profesional. En la siguiente década, se incluiría en la Orquesta del Teatro Provisional de Praga, bajo la batuta de Bedřich Smetana que la dirigió desde 1866.

Su auténtica pasión era la composición, pero el tener que ganarse la vida tocando apenas le dejaba tiempo para dedicarse a ello. En 1871 abandonaría la orquesta para dedicarse de lleno a componer, lo que le llevaría a realizar diferentes obras como “Himno Patriótico”, con la que saltó a la fama en 1873, o una serie de “Danzas Eslavas”.

Aquel año se casaría con Anna Čermáková, con la que llegaría a tener 9 hijos, además de componer diferentes obras entre las cuales destaca su sinfonía n°3, que le valdría una beca de 400 florines austriacos en 1874.

Despegue de su carrera musical

En 1876 y 1877 llegaría a ganar de nuevo aquel premio. El jurado, que entonces lo formaba Johannes Brahms, hizo que entre ellos surgiera amistad. Esto le llevaría a publicar algunas de sus obras y se duplicarían sus interpretaciones y las invitaciones para representar sus composiciones en el extranjero.

Visitaría Reino Unido en varias ocasiones. La primera, en 1884, le valdría para ser nombrado miembro de honor de la Sociedad Filarmónica de Londres. Su buen trato le llevaría a componer obras como “La Novia del Espectro” aquel año, mientras su fama no paraba de crecer. Es más, sus méritos le llevarían, en 1889, a ser otorgado con la Cruz de Hierro por el emperador Francisco José I, a la vez que seguía escribiendo partituras en Praga como su “Requiem”, estrenada en 1890.

También tuvo viajes por Rusia, ya que ese mismo año, invitado por Chaikovski, visitaría San Petersburgo y Moscú, dirigiendo sus propias obras mientras seguía estrenando sus composiciones en Praga y en Londres.

Antonín Dvořák

Experiencia en el extranjero

Sus continuos viajes le hicieron merecedor de grandes reconocimientos. En 1891 fue nombrado Doctor Honorario de Música de la Universidad de Cambridge, Doctor Honoris Causa por la Universidad de Praga, e incluso obtuvo un asiento en la Academia de Ciencias y Bellas Artes de Checoslovaquia en la ciudad de Berlín.

Todo ello le sirvió para que en 1892 fuera invitado por Jeannette Thurber a ser el Director del Conservatorio Nacional de Nueva York. Sería al año siguiente, en 1893, cuando compondría su obra más famosa, la Sinfonía n° 9 o Sinfonía del Nuevo Mundo.

Por las dificultades económicas que arrastraba, no tuvo más remedio que volver a Praga en 1895. Pasaría a ser profesor del Conservatorio de Música, cargo que ostentaría mientras se ocupó de terminar de escribir obras como “Concierto para Violonchelo y orquesta en sí menor”.

Últimos años de Antonín Dvořák

Su última etapa le llevaría a sus orígenes románticos con influencias de Wagner y Listz. Con especial énfasis en el instrumento solista, acompañado de orquesta, pero sin interponerse en la partitura principal. Por ello se estima que sus obras de violonchelo son de las más destacadas en su campo.

Compondría su obra dramática cumbre con su Ópera Rusalka, basada en leyendas eslavas, y estrenada en Praga en 1901. Aquel año fue nombrado director del Conservatorio de música en Praga, cargo que ostentaría hasta 1904.

A pesar de no haber estado enfermo a lo largo de su vida, una arterioesclerosis en sus últimos meses haría su acto de aparición. En abril de 1904, a causa de un resfriado, empeoraría rápidamente. Falleció por trombosis cerebral el día 1 de mayo de 1904 a los 63 años de vida. Su tumba se encuentra en el cementerio de Vyšehrad, realizada por Ladislav Šaloun, uno de los grandes escultores praguenses, con obras como la estatua de Jan Hus.

¿Dónde está la estatua de Antonín Dvořák?

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